Mezclando culturas

La globalización lleva partes de nuestra “cultura” al resto del mundo

La globalización es genial a menudo digan lo que digan. Es maravilloso estar en un país cutre o lejano y de repente encontrar por ejemplo un humilde McDonalds del que por fin te puedes fiar al 100% y sabes que tiene controles de calidad civilizados esté dónde esté.

sushi raul deprisa

Nos sentimos muy modernitos y aventureros comiendo en cualquier tugurio extranjero aunque nuestras panzas acomodadas en ocasiones lo recuerden entre dolores, yo también lo hago; pero de cuento alegre por ejemplo es la sensación de encontrar un Starbucks (típico sitio sin personalidad alguna) en la Ciudad Prohibida de Pekin cuando de repente te lo encuentras así, sin esperarlo. USA es el mayor exportador de cultura para el mundo estándar y tendríamos que levantarnos cada día un poco agradecidos por haber conseguido -gracias al cine o lo que sea- que, vayamos donde vayamos, podamos siempre sentirnos un poco como en casa. Aunque quizás no sea el hogar ideal para todo el mundo.

seagull 1963 deprisa

Hoy estaba de mezcolanza cultural no pretendida comiendo de forma rápida en casa: Sushi japonés, reloj histórico chino y garbanzos clásicos, entre otras cosas. Que bien la mezcolanza de culturas y que impensable sería hace años; pero ¿No estaremos perdiendo parte de la esencia de viajar al poder encontrar tanto junto de todos sitios en cualquier parte? Sentirse en un recondito lugar del mundo casi como en casa gracias a un McDonalds es agradable, pero la diferencia de culturas, cada cosa en su sitio, también puede tener su encanto.

Amor de mierda I

Todos hemos hecho estupideces en el pasado, hacemos cosas que no nos gustan. A veces. A menudo.
Si vivieses con un clon de tí mismo, ¿Cúanto tiempo aguantaríais juntos en realidad? ¿Soportarías todo?
Sabes que a veces te amas a tí mismo. Sabes que muchas no.
El amor es eterno según un escritor que lo escribió porque quedaba muy bonito y poético en su libro; pero no es cierto porque no siempre es igual: Ni te amas a tí mismo todo el tiempo, ni puede nadie ser capaz de querer a nadie al máximo constantemente. El amor es una palabra vaga.
Tú mismo habrás hecho cosas que lamentas haber hecho. Todos lo hemos hecho. A veces te amas a tí mismo, a veces no te amas, a veces te odias. Si estás con alguien a veces lo quieres mucho, a veces menos, a veces incluso te estorba: es el amor, que no es algo estable, fluctua. No puedes pretender que nadie te dé más de sí que tú mismo, que eres el único con el que seguro que pasarás toda la vida. Aprende a perdonar. Tu pareja probablemente es muchísimo más genial de lo que podrías tan siquiera imaginar que podrías esperar.