Como alambre de espinas y meo napal. Y puedo traspasar el culo de una pulga a 200 metros.

He bebido más cerveza, he meado más sangre he echado más polvos y he chafado más huevos que todos vosotros juntos. Os voy a hacer falta hasta para haceros una paja…

Vídeo del Sargento de Hierro. El otro que podría haber entrenado a Rambo

Chuck Norris, el hombre que puede contar hasta infinito dos veces

Monty Phyton: el ejercito que se avecina

Con frases como las del Sargento de Hierro y Rambo nos criamos toda una generación y miranos ahora, con un ejercito en el hay lugar incluso para esos mismos que dicen que reconquistaran el Al-Ándalus y basan su acción en discursos que promulgan que a las guerras sólo se va a repartir piruletas. Suena muy bien y yo también prefiero el tercer video, pero lamentablemente las cosas no son así.

A mí no me gusta la guerra, el que diga que le gusta está realmente desequilibrado, pero es que a este paso y si no fuera porque vamos a morir todos de fiebre porcina o similares, que mira que es cutre, y más arruinados que los marroquís, la verdad es que es probable que cayeramos de los primeros en esa Tercera Guerra Mundial que se avecina dentro de unas décadas de oriente y aliados contra occidente, si es que no acabamos antes inventando nuestra propia guerra civil.

Nunca me ha atraído el mundo del ejercito, pero creo que les estamos tocando un poco las narices teniendo en cuenta que debe tratarse de un sector bastante cerrado a cierto tipo de cosas. Últimamente ando leyendome el diario de un tipo que participó en la guerra de Chechenia, La Guerra más cruel, de Arkadi Bábchenko y es interesante ver las cosas desde la perspectiva de un militar activo, que no es la nuestra ni la de Bambi. Ójala no existieran los ejercitos ni las guerras, de pequeño creía en mi camiseta de imaginate que hay una guerra y no vamos nadie; pero en este mundo lleno de avariciosos, manipuladores y desequilibrios lamentablemente es aún imprescindible tener defensas o al menos cumplir con los aliados que puedan echarnos una mano en un momento dado.

Si a un militar que se deja los cuernos se le condena a la peor fama posible entre aliados, se les desprestigia continuamente en el propio país al que sirve, se le equipara con un facha simplemente porque se atreve a llevar una bandera de España y para colmo le plantas de jefe a una pacifista antimilitarización la verdad es que no le motivas demasiado y pierdes el derecho a quejarte porque haya miles de vacantes por cubrir en nuestro ejercito y ahora mismo tengamos el culo más desprotegido de la Unión Europea siendo sin embargo uno de los países que más riesgo corre.

El único tipo que conozco que ha estado en Irak es el que era el zumbado de la urbanización, un cabrón psicópata que maltrataba animales y que se quedó a vivir en EEUU cuando le mandaron allí para ver si le ponían recto o conseguía al menos aprobar alguna en el colegio. Tiemblo al pensar lo que ha podido hacer ese tipo por allí con su extraña personalidad mezcla de salido sexual y psicópata malnacido; pero entre dedicarse a invadir injustamente países como venganza por el 11 de septiembre -y el olorcillo a petroleo- y protegerse hay una diferencia y yo no creo aunque prefiera no acercarme a ellos que los militares sean una panda de asesinos ni de fachas: colaboran ante catástrofes, ayudan a mejorar relaciones diplomáticas y nos defienden por lo que pueda pasar y se avecina.

Creo que se está maltratando a los militares de este país porque es casi políticamente incorrecto defenderlos. Aunque no nos gusten los ejercitos son algo necesario que a base de palos estamos perdiendo. Cuando nos invadan los moros prefiero estar al lado del Sargento de Hierro y de Chuck Norris que repartiendo golosinas a moritos cargados de bombas. Para todo tiene que haber gente y cada contexto tiene sus necesidades ¡Viva Rambo!

¿Notais ya los efectos beneficiosos de ciertas películas? ;o)

Una respuesta a “Como alambre de espinas y meo napal. Y puedo traspasar el culo de una pulga a 200 metros.”

  1. Tengo un muy buen amigo en el ejército (en cocina, así que a priori no corre ningún peligro grave) y ciertamente están indignados. No se les respeta ni desde el Ministerio de Defensa, los de Kosovo están puteados y ridiculizados por los demás ejércitos ya que a los españoles se les considera gallinas y cobardes.

    Y como dices, una guerra es una guerra, no una misión de paz por muy bonito que quede el nombre en las portadas. No se reparten tiritas.

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