Cuando la ciencia empieza a dar miedo…

Según el artículo The Silent Speaker un grupo de científicos de la NASA ha conseguido interpretar las señales del pensamiento relacionadas con el habla mediante unos electrodos conectados en la laringe de una persona. Funciona más o menos así: cuando uno piensa que está pensando en que habla, aunque no «hable» realmente, envía unos pequeños impulsos eléctricos a los órganos relacionados con el habla. Esos impulsos pueden ser interpretados, por ejemplo recogiéndolos desde la laringe y la boca, y convertidos en señales. Si previamente se habían grabado los patrones correspondientes a ciertas palabras, pueden llegar a interpretarse y reconstruirse como tales.
(Vía MetaFilter y microsiervos.)

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