Meter la pata

Jamás entenderé por qué no pueden poner aunque sea una plancha de pladur separando las camas en los hospitales para no tener que aguantar las miradas indiscretas y visitas de los compañeros de habitación, e incluso a los propios compañeros con sus charlas absurdas, en vez de poder estar a tu bola con el portatil mientras andas fastidiado. Eso es lo peor de un hospital junto a la desinformación y las familias de gitanos y cuanto menos lo pises, mejor, porque hasta hospitales privados como el Monteprincipe o el Sanitas Moraleja, que estaban bien cuando los inauguraron, se han masificado y se han vuelto una mierda llena de enfermos estornudando sin taparse, gente por los pasillos y falta de espacio por todas partes. El caso es que cualquiera que haya tenido un accidente que le haya dejado con alguna escayola o condenado a un hospital durante algunos días se habrá encontrado con aquello de “a buena hora salté”, “a buena hora cogí la bici borracho”, “a buena hora me pusé a patinar de noche” etc. Unos segundos de gloria pueden tornarse rapidamente en unos cuantos meses infernales.

Algo así debe estar pensando este tipo, que no creo que tenga aún ni siquiera fuerzas ninja para sostenerse a sí mismo sin muletas:

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