Accidente aéreo en Madrid Barajas
Madrid es una ciudad bastante grande, pero cuando sucede alguna desgracia se vuelve demasiado pequeña y es díficil escapar del todo a ellas.
Hoy no trabajaba, pero mi hermana es azafata de Spanair, con base en Madrid - Canarias, para ese mismo avión y mañana hacía ese mismo vuelo; así que el accidente aéreo ocurrido hoy, por aquello del “y si…” también a mí me ha tocado un poco más cerca que todas esas otras desgracias que leemos cada día en los periódicos pero que generalmente no nos entretienen más allá de unos segundos.
Esta vez supongo que será lo mismo para otros, pero para mí este accidente es diferente. Por los muertos (me da mucha pena pensar en la gente que se iba tan contenta de viaje y ha terminado carbonizada), por la cercanía (mi hermana hace esa misma línea y han muerto amigas suyas), y porque me ha recordado una pequeña anécdota que justo me contaba hace muy pocos días porque le había regalado un libro que se llamaba “Historias de Azafatas” y le dió por hablar.
Ese día era el tercer y último “salto” con ese mismo modelo avión y el trayecto era también Madrid - Canarias, aunque en sentido contrario. Tras un primer amago de despegue el comandante se percató de que algo iba mal, así que tuvieron que cancelar la salida para que revisaran los motores, puesto que temía seriamente por la seguridad del reactor.
Revisarlo es lo lógico, pero aún así son decisiones que en ocasiones se evitan.
Cuando se trata de estos últimos saltos los pilotos y azafatas están también deseando llegar, en el caso de Spanair además tienen estos días un mérito extra porque aún sabiendo que un tercio de la plantilla va a ser despedida siguen trabajando exactamente igual y poniendo sonrisas ante la tormenta. El caso es que era el momento menos adecuado para ocasionar un retraso de más de 3 horas, pero como una gran parte de la población sí sufre serios retrasos (mentales) sucedió lo de siempre: cuando les dijeron que el despegue se iba a cancelar hasta reparar un motor varios pasajeros se amotinaron y se negaron al principio a salir del avión causando con ello una pérdida aún mayor de tiempo. Uno de los pasajeros en partícular empezó a insultar a mi hermana simplemente por ser la azafata más joven (qué culpa tendrá la azafata si no se puede despegar) y mascullaba cosas como: “ya ya, los motores… Ésto es porque os vais a ir todos a la puta calle hijos de pluto“. Recuerdo que mi hermana comentó, “a veces dan ganas de decirles, ok, vamos, y con un poco de mala suerte nos matamos todos… Y es que hay gente que además de estar llena de mala sangre y huesos no sabe proyectar la culpa y da lugar a pensamientos simulados tan horribles como lo que hoy ha sucedido.
PREGUNTA:Si ves un único camarero que no para quieto, en un bar lleno de gente, y tardan en traerte tu ración de calamares, ¿de quién es la culpa?
RESPUESTA:Yo creo que la culpa es del jefe, que debería contratar más camareros o poner menos mesas; pero casi todo el mundo echará la culpa al camarero, que a pesar de estar trabajando más que nunca se quedará sin propina.
A los verdaderos culpables casi nunca les vemos la cara.
Cuando un comandante que no está de huelga dice que el avión no puede salir generalmente es cierto y deberíamos aguantarnos en silencio y no convertirnos también en parte del problema porque muchas veces los aviones no se encuentran como creemos o sufren percances de los que el pasaje ni siquiera se percata (si ves azafatas pasando de un extremo a otro del avión deberías preocuparte porque aunque se esté cayendo el pasaje es el último al que se informa para evitar el pánico). Me preguntó qué es lo que habrá causado el accidente esta vez.
Los billetes cada vez son más baratos y no cubren costes pero AENA sigue exprimiendo a las compañías, muchos aviones tienen más de 30 años, hay mucho tráfico aéreo, hay muchas prisas, los aviones no paran de volar y las revisiones cada vez son más rápidas… Y es que además y para colmo es Agosto.
Este mes, sólo hay que ver la TV, casi todo el mundo incluídos los TMA están como agilipollados por el efecto verano y es probable que en el país de la chapuza y el gotelé alguien pusiera mal el trozo de cinta aislante y el tornillo de plástico de ese motor. El drama con este tipo de chapuzas es que ya da igual que nos preguntemos o que nos digan qué ha causado el accidente esta vez, porque de nada sirve ya hablar cuando el carro está roto. Ha muerto practicamente todo el pasaje de un avión con demasiada gente dentro como para pensar que era un avión pequeño. Un abrazo enorme a todos los familiares de los afectados. Descansen en paz.







